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lunes, 6 de agosto de 2012

Paloma negra de los excesos

Pensar en Chavela Vargas me hace pensar en Joaquín Sabina y viceversa. Pues fue de la mano de Joaquín, siendo una niña, cuando por primera vez escuché la voz rota de esta gran mujer.

“Mestiza ardiente de lengua libre, gata valiente de piel de tigre con voz de rayo de luna llena.” le cantaba él y así era, valiente y libre, porque vivió e hizo siempre lo que quiso.Hoy su voz se apaga y a pesar de sus 93 años una tiene la sensación de que era demasiado pronto. Las amarguras volverán a ser amargas a partir de hoy.



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